Imaginarte como será tu bebé, sentirlo físicamente, notar sus movimientos, hablarle, cantarle… Así empieza el vínculo con tu bebé. Empieza progresivamente desde el momento en el que puedes empezar a hacerte una idea de cómo será, y de cómo te hará sentir.
La vinculación de la madre/persona que gesta y materna con el bebé es un proceso progresivo, de adaptación del bebé dentro del útero al bebé fuera del útero. Stern (1999) hace referencia a la idea de proceso cuando escribe que el nacimiento de una madre no se produce en el momento del parto, “sino que surge gradualmente a través del trabajo acumulativo de los meses que preceden y siguen al nacimiento del bebé”. Es por este motivo que si estás sintiendo dificultades o inquietudes persistentes en tu embarazo, el acompañamiento psicoterapéutico es clave para que ese proceso no se estanque y produzca más tarde problemáticas mayores en el parto o en el ejercicio de la maternidad.
Brazelton y Cramer (1993) hablan de que en el momento del nacimiento se juntan tres bebés: el bebé imaginado, el bebé invisible en desarrollo dentro de la barriga, y el/la bebé visible y real fuera de la barriga. El contraste entre lo que nos imaginamos y lo que va sucediendo durante el desarrollo del bebé dentro de la barriga, o lo que nos imaginamos y con lo que nos encontramos una vez el/la bebé se encuentra fuera de nuestro cuerpo, genera conflictos internos inevitables, que de no ser resueltos podrían desembocar en problemas a la hora de relacionarnos con el/la bebé. Por ejemplo, cuando nos imaginamos o deseamos un bebé con buena salud, y en las ecografías se van detectando posibles distorsiones, que si bien en la mayoría de los casos posteriormente se descartan, producen intensas preocupaciones en mapadres. O por ejemplo, cuando nos hemos imaginado tener entre nuestros brazos un bebé dulce y tranquilo, y después del parto nos encontramos con un bebé demandante y activo.
Si te está costando darle espacio mental a tu bebé, sentirlo, pensar en él o ella, imaginarte como será… o incluso te da miedo o rechazo pensar en ello, el acompañamiento terapéutico podría ser clave para salir de ese estancamiento. Es decir, te puede ayudar a integrar a tu bebé en tu vida, a favorecer una vinculación positiva.
Si eres profesional y quieres profundizar más sobre este tema, para una mayor comprensión y acompañamiento a tus paciente, te dejo el link con el libro más importante de Brazelton y Cramer:
Gracias a Matilda Wormwood por la foto: https://www.pexels.com/es-es/foto/manos-sujetando-ropa-de-bebe-de-cerca-7484842/

